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  • Carlos Barrera Reyes

Las relaciones son como teñir con plantas: requieren tiempo​

Actualizado: sep 12

Por Carlos Barrera Reyes


Para teñir algodón y lana con palo brasil, el primer paso es hacer madejas de 25 a 50 gramos máximo, para evitar que se enreden, con un amarre en los dos extremos con la técnica de ocho. Luego se ponen a remojar en agua muy caliente por media hora, para que suelten toda la grasa del borrego y cuando se aplique el tinte éste penetre bien. Enseguida, las madejas se lavan con jabón neutro dos veces y hay que enjuagarlas hasta que no quede rastro de éste, siempre procurando usar la misma temperatura de agua, para evitar que se encoja el material.

En un recipiente de peltre o barro (recomendados para que los colores salgan brillantes y no obscuros), se disuelve alumbre en polvo y cremor tártaro con agua muy caliente, cuidando de hacerlo bien, ya que de lo contrario la lana se puede manchar. Cuando el agua alcanza el punto de ebullición se introducen las madejas, procurando que no hierva o se quemará la lana. 

Es necesario estar moviendo continuamente para que el teñido sea parejo. Al cabo de una hora se saca el material y se enjuaga tres veces con agua limpia; es importante no olvidar este paso o el exceso de alumbre y cremor puede provocar un teñido muy claro. Nuevamente es importante mantener la misma temperatura del agua en todo momento. Para el algodón se hacen los amarres correspondientes en las madejas y se ponen en agua muy caliente, de modo que el almidón se desprenda; luego, al igual que con la lana, se lavan con jabón y se enjuagan. En un recipiente de peltre o barro se disuelve alumbre en agua caliente y se introduce la fibra por una hora a punto de ebullición. Al término se saca de la olla y se enjuaga tres veces con agua limpia. Se tira el agua de la olla y se pone agua caliente limpia y se agrega ácido tánico, se disuelve y se integra la fibra por una hora más a punto de ebullición, se saca y se enjuaga tres veces. De nueva cuenta, en la olla se pone agua limpia y caliente y se disuelve alumbre para luego integrar la fibra una hora más a punto de ebullición. En los tres pasos es importante estar moviendo el material. Al terminar se enjuga perfectamente o sucederá lo mismo que con la lana. Tanto el algodón como la lana se dejan reposar en agua durante toda la noche. El segundo paso es el teñido, para el cual se utilizan astillas de la corteza del árbol. Yo las traigo de Paraíso de Grijalva, en el municipio de Carranza, Chiapas, porque ahí es donde las puedo obtener recién cortadas y al ser frescas, en comparación con las que venden en los mercados, se obtiene un color más intenso. Se cortan en pequeños pedazos y se ponen a remojar por un mes. Como la corteza es muy dura, el trabajo es largo y laborioso. Las astillas se ponen en una olla de peltre o barro, se les agrega suficiente agua y se hierven por una hora. Se dejan enfriar y se cuela. Luego se les pone más agua a las astillas y se hierven por otra hora. Se dejan enfriar y se vuelven a colar. Se junta el tinte colado de las dos hervidas y se calienta a punto de ebullición, luego se introducen las madejas de lana y algodón bien exprimidas y se mantiene moviendo por una hora a punto de ebullición, cuidando que no hierva o se quemarán las fibras. Una vez pasada la hora se apaga la olla y se deja reposar hasta el siguiente día. 


Si se desean cambiar los colores, una vez pasada la hora en el tinte se saca la fibra y se añade limón para color naranja, sulfato ferroso para color morado o bicarbonato para color bugambilia (muy parecido al color de la grana cochinilla). Cada elemento debe disolverse muy bien antes de introducir las fibras o se mancharán; luego se mueve por treinta minutos a punto de ebullición. Es importante que el agua se mantenga a esta temperatura por la media hora o la reacción química no se realizará y no sucederá el cambio de color. Una vez pasado el tiempo se apaga y se deja reposar hasta el siguiente día. Las fibras se sacan y se ponen a la sombra por 24 horas, ya que si el sol les pega directo se pueden manchar. Al siguiente día, ya secas, se enjuagan con jabón neutro lo necesario, hasta que el color deje de salir y se ponen a secar nuevamente a la sombra. El líquido del tinte que sobró se puede usar para tonos más bajos; el procedimiento es el mismo. 


Para el palo brasil se puede usar el tinte hasta cuatro veces. Si se desea obtener una paleta completamente diferente, se deja el tinte en la olla por un mes a que se pudra, y después, nuevamente se usa con los procedimientos anteriores. 


Quise usar el teñido con el palo brasil como analogía del tiempo, ya que lo mismo ha sucedido con el fortalecimiento de las relaciones en las comunidades: un proceso largo y minucioso. ¿Y de qué tipo de relaciones estamos hablando? Todas, relaciones humanas, relaciones de comunicación, relaciones de amistad, relaciones de aprendizaje, relaciones de solidaridad, relaciones de confianza e inclusive relaciones de poder. 


De acuerdo con Pablo Helguera en su libro Education for Socially Engaged Art, –los proyectos más exitosos en el arte socialmente comprometido son aquellos en donde los artistas han trabajado en una comunidad en particular por un largo tiempo, y tienen un profundo entendimiento de los participantes, con la principal estrategia de ganar la confianza de la comunidad–. 


Fotografía: Teñido de palo brasil, Taller de textil, Facultad de Artes y Diseño, UNAM. Carlos Barrera Reyes 


#tintesnaturales

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